04 · El grupo

No murió solo

Beato Francisco Esteban Lacal y 21 compañeros, Misioneros Oblatos de María Inmaculada, más el laico Cándido Castán San José. Veintitrés beatos, dos fechas.

Quién murió dónde

Cecilio Vega Domínguez fue fusilado en la Casa de Campo de Madrid el 24 de julio de 1936, de madrugada, con siete más: seis oblatos y el laico Cándido Castán San José. Dos días después de la detención de la comunidad en Pozuelo de Alarcón.

Trece oblatos de su misma comunidad fueron fusilados en Paracuellos del Jarama el 28 de noviembre de 1936, cuatro meses más tarde. Entre ellos el superior provincial Francisco Esteban Lacal, que da nombre al grupo. Cecilio ya había muerto en julio: no estuvo en Paracuellos.

Casa de Campo, Madrid

8 mártires · de madrugada, dos días después de la detención

  1. Juan Antonio Pérez Mayo sacerdote
  2. Francisco Polvorinos Gómez
  3. Manuel Gutiérrez Martín subdiácono
  4. Cecilio Vega Domínguez subdiácono
  5. Juan Pedro Cotillo Fernández
  6. Justo González Llorente
  7. Pascual Aláez Medina 19 años, el más joven
  8. Cándido Castán San José laico, esposo y padre de dos hijos

Paracuellos del Jarama

13 mártires · tras cuatro meses de clandestinidad y cárcel

  1. Francisco Esteban Lacal superior provincial
  2. Vicente Blanco Guadilla superior del escolasticado
  3. Gregorio Escobar García
  4. Ángel Francisco Bocos Hernando
  5. Juan José Caballero Rodríguez
  6. Justo Gil Pardo diácono
  7. Marcelino Sánchez Fernández
  8. Publio Rodríguez Moslares
  9. José Guerra Andrés
  10. Eleuterio Prado Villarroel
  11. Daniel Gómez Lucas
  12. Justo Fernández González
  13. Clemente Rodríguez Tejerina 18 años

José Vega Riaño y Serviliano Riaño Herrero forman parte igualmente de los veintidós oblatos del grupo. Dos prisioneros fueron fusilados el 7 de noviembre de 1936. El resto de la comunidad fue llevado a la Dirección General de Seguridad y puesto en libertad; muchos volvieron a ser detenidos en octubre. El grupo tiene dos fiestas: 24 de julio y 28 de noviembre.

Al menos cinco de los veintidós oblatos eran leoneses. Cecilio, de Villamor de Órbigo, era uno de ellos.

Los siete que salieron con él

Los nombres de la lista de aquella madrugada no son una relación administrativa. Cada uno tenía un pueblo, una edad y una historia.

Juan Antonio Pérez Mayo sacerdote, 1907

De Santa Marina del Rey (León), a pocos kilómetros de Villamor. Primera profesión en Urnieta en 1927; estudió en Roma, donde hizo la oblación perpetua en 1930 y fue ordenado sacerdote en 1932. Doctor en Filosofía y licenciado en Teología. En 1935 fue enviado al escolasticado de Pozuelo como profesor de Filosofía. «Era apasionado y pletórico de vida, vehemente, contagiaba fácilmente su entusiasmo», y «se ganó pronto la estima y aprecio de sus alumnos». Era el único sacerdote de los ocho. Su padre, el señor Modesto, fue quien llevó a Villamor la noticia de la muerte de Cecilio.

Francisco Polvorinos Gómez 1910

De Calaveras de Arriba (Almanza, León), «en el seno de una familia de humildes campesinos y pastores». Llamó en vano a varios institutos religiosos y las puertas del juniorado de los Oblatos se le abrieron «cuando ya tenía 16 años». Su sobrino Elías Pacho recordaba una frase suya que «se hizo familiar en su pueblo»: «La Iglesia siempre será perseguida, pero nunca vencida». Sus formadores escribieron de él: «Hombre piadoso, cumplidor de la Regla, franco con sus superiores, cuidadoso de su vocación e interesado por las obras de la Congregación». Y su lema: «Hacer el bien sin hacer ruido».

Manuel Gutiérrez Martín subdiácono, 1913

De Fresno del Río (Palencia), «en el seno de una familia de labradores modestos». De la misma edad que Cecilio, en la misma situación exacta: había terminado el tercer año de teología, era subdiácono y «esperaba ser ordenado sacerdote después de algunos meses». «Hombre dotado de talento, equilibrado, con buena memoria», con resultados «casi siempre brillantes» en los exámenes, gusto por la música vocal y buena voz. Sus compañeros veían en él cualidades oratorias. Es el compañero al que la ficha de Cecilio nombra expresamente al contar cómo fueron sacados los dos del convento.

Juan Pedro Cotillo Fernández 1914

De Siero de la Reina (León), familia de agricultores. «Un religioso humilde y tenaz, siempre dispuesto a ayudar a los demás». Quería seguir las huellas de otro oblato de su pueblo, el padre José Vega Riaño, que también murió mártir. Durante los años de estudio le diagnosticaron complicaciones cardíacas. En el momento de la captura, el padre José Vega intervino por él:

P. José Vega«¡No prendáis a este muchacho, está enfermo del corazón!»

Los milicianos«Para lo que le vamos a hacer, está suficientemente bien.»

Justo González Llorente 1915

De Villaverde de Arcayos (León). Ingresó en el seminario menor de Urnieta en 1927 y comenzó el noviciado en Las Arenas en 1932; primera oblación temporal el 15 de agosto del año siguiente. «Parecía algo tímido y sentimental; pero era alegre, servicial y amigo de todos.» Al terminar el primer año de teología se disponía a hacer su oblación de por vida. «Tenía gran ilusión por ser misionero.»

Pascual Aláez Medina 1917, el más joven

También de Villaverde de Arcayos (León). Entró en Urnieta en 1929, pasó al noviciado de Las Arenas en 1934 y a Pozuelo tras su primera oblación temporal en 1935. Terminado el primer curso de filosofía y tras un retiro de tres días, renovó sus votos el 16 de julio de 1936: ocho días antes de morir. «Le caracterizaba un espíritu alegre, animoso, bondadoso y confiado. Nunca se sintió capaz de hacer mal a nadie y no se imaginaba que alguien pudiera hacerlo.»

Cándido Castán San José laico, 1894

El único que no era religioso. Nacido en Benifayó (Valencia), vivía con su esposa y sus dos hijos en Pozuelo de Alarcón, en la colonia de San José. Empleado de ferrocarriles de la Compañía del Norte de España, donde en 1936 era empleado principal. Presidente de la Confederación Nacional de Obreros Católicos y de los Ferroviarios Católicos, sección Madrid-Norte, y afiliado a la Adoración Nocturna. El 18 de julio sufrió un registro en su domicilio, que su hija describió como testigo: «Se presentaron en casa unos milicianos, so pretexto de encontrar armas, que, por supuesto, no existían… Cuando terminaron, le ordenaron que no se moviera de casa.» El 23 de julio, hacia mediodía, fue obligado a abandonar su casa y llevado preso a la casa de los Oblatos; su hija Teresa fue testigo directo de la detención. Aquella noche su mujer aún pudo visitarlo y llevarle comida. Salió del convento con los siete oblatos.

Semblanzas del grupo del 24 de julio de 1936 publicadas en Hagiopedia, a partir de los testimonios del proceso.

Las palabras del superior

Cecilio murió en julio y no llegó a oírlas, pero definen el espíritu del grupo con el que fue beatificado. El padre Francisco Esteban Lacal, provincial, antes de morir en Paracuellos:

«Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos. Lo somos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de corazón. ¡Viva Cristo Rey!»

P. Francisco Esteban Lacal, OMI, 28 de noviembre de 1936

05

17 de diciembre de 2011

El decreto de martirio se firmó el 2 de abril de 2011. La ceremonia de beatificación se celebró el sábado 17 de diciembre de 2011, a las doce del mediodía, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid.

Presidió el cardenal Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, en representación del papa Benedicto XVI. La Santa Misa comenzó a las doce.

La fecha tenía además un significado propio para la Congregación: coincidió con el 150.º aniversario de la muerte de san Eugenio de Mazenod, fundador de los Oblatos.

«Más de 7.000 son verdaderos y auténticos mártires muertos como los primeros mártires de la Iglesia por odio a la fe.»

Cardenal Angelo Amato

De los veintitrés que se beatificaban dijo que «no eran delincuentes ni habían hecho nada malo, al contrario, su único deseo era hacer el bien y anunciar el Evangelio de Jesús». Fueron «testigos preciosos de la bondad de la existencia humana» pese a la «crueldad de sus perseguidores», y lo hicieron «sin armas, con la fuerza irresistible de la fe en Dios».

Recordo también que «todos los religiosos fueron detenidos sin proceso ni pruebas ni posibilidad de defenderse», y que «ellos respondieron rezando y perdonándoles y aceptando con fortaleza la muerte por amor a Jesús».

«Los verdugos han sido olvidados; sus víctimas inocentes son recordadas y celebradas.»

Cardenal Angelo Amato

«La sociedad no tiene necesidad de odio, de violencia y de división sino de amor, de perdón y de fraternidad.»

Cardenal Angelo Amato

«El proceso de beatificación ha recorrido la biografía de cada uno de ellos, porque cada vida humana es, a los ojos de Dios y de la Iglesia, una joya de gran valor.»

Cardenal Angelo Amato

Y de Benedicto XVI, en la carta apostólica de beatificación: «Fieles a su vocación, anunciaron constantemente el Evangelio y, derramando la propia sangre, dieron testimonio de su amor puro al Señor Jesús y a su Iglesia.»

Cerró la homilía con una petición de aquel tiempo de Adviento: «Que la Inmaculada nos ayude a celebrar la Navidad con corazón puro y santo.»

Fachada de la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid, lugar de la beatificación.
Catedral de la Almudena, Madrid.
Gran lienzo de la beatificación con los veintitrés mártires oblatos representados juntos, colgado en la catedral durante la ceremonia de 2011.
Lienzo de la beatificación de los veintitrés mártires.

06

Los nombres, uno a uno

Setenta y cinco años después de aquella madrugada, el cardenal Amato leyó los veintidós nombres en voz alta. El noveno era el de Cecilio.

«Queremos recordar los nombres de los religiosos oblatos porque la Iglesia les ama y les honra», dijo antes de empezar.

  1. Francisco Esteban Lacal
  2. Vicente Blanco Guadilla
  3. José Vega Riaño
  4. Juan Antonio Pérez Mayo
  5. Gregorio Escobar García
  6. Juan José Caballero Rodríguez
  7. Justo Gil Pardo
  8. Manuel Gutiérrez Martín
  9. Cecilio Vega Domínguez
  10. Publio Rodríguez Moslares
  11. Francisco Polvorinos Gómez
  12. Juan Pedro Cotillo Fernández
  13. José Guerra Andrés
  14. Justo González Llorente
  15. Serviliano Riaño Herrero
  16. Pascual Aláez Medina
  17. Daniel Gómez Lucas
  18. Clemente Rodríguez Tejerina
  19. Justo Fernández González
  20. Ángel Francisco Bocos Hernando
  21. Eleuterio Prado Villarroel
  22. Marcelino Sánchez Fernández

Y a continuación el veintitrés: «a estos 22 oblatos se unió en un mismo acto de generoso testimonio a Cristo el fiel laico Cándido Castán San José, muy conocido en el pueblo de Pozuelo, por su claro testimonio católico».

El nombre que en Villamor solo se rezaba en casa se dijo aquel día en la catedral de Madrid.

Quiénes concelebraron

La eucaristía estuvo concelebrada por el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela; el cardenal Antonio Cañizares; el nuncio en España, monseñor Renzo Fratini; los arzobispos de Toledo (Braulio Rodríguez), Valladolid (Ricardo Blázquez) y Pamplona (Francisco Pérez); los obispos de León (Julián López), Cádiz (Rafael Zornoza), Osma-Soria (Gerardo Melgar), Astorga —la diócesis de Cecilio— (Camilo Lorenzo), Alcalá de Henares (Juan Antonio Reig Plá) y Málaga (Jesús E. Catalá); y los obispos auxiliares de Madrid Fidel Herráez, César Franco y Juan Antonio Martínez Camino, SJ.

Crónica de la beatificación, Ecclesia Digital / Análisis Digital, 17 de diciembre de 2011.

Eucaristía de la beatificación en la catedral de Santa María la Real de la Almudena, 17 de diciembre de 2011.

07

La historia de la causa

Doce años de proceso, de la investigación diocesana de Madrid a la catedral de la Almudena. Y un tramo que sigue abierto.

  1. 1999 — 2000

    Investigación diocesana en Madrid

    Del 11 de marzo de 1999 al 11 de enero de 2000. Al grupo de mártires oblatos se añadió el laico español, padre de familia, Cándido Castán San José (1894-1936).

  2. Junio de 2000

    Comienza el proceso romano

    La causa pasa a la Congregación de las Causas de los Santos.

  3. 2003

    Entrega de la Positio

    Tres años después del inicio del proceso romano se entrega la Positio, el expediente que reúne las pruebas del martirio.

  4. Decreto de martirio

    Se promulga el decreto que reconoce el martirio del grupo.

  5. Beatificación en Madrid

    Benedicto XVI beatifica a «Francisco Esteban Lacal y sus compañeros» en la catedral de la Almudena.

  6. Abierto

    Canonización

    Se precisa un milagro para su canonización. El proceso no está cerrado.

omiworld.org, «Historia de la Causa».